Un deseo

Al parecer os gustaría recibir una carta.

Al parecer os agrada la forma como escribo.

Al parecer os agrada también aquello que sueño.

Quizás deberíais saber, que el destino puede deparar que, al parecer, una de esas cartas, uno de esos sueños, como os decía, pueda deparar la sorpresa de que a quien describa sea a vos.

Como que quizás, esta sea la primera de todas aquellas que me permitáis.

Debería comenzar por cuando os vi. por primera vez, una imagen, una sonrisa, un cabello dorado, y sobre todo, una sensación en mi interior.

A fe, que dicha sensación creía haberla perdido, ese hormigueo en mi interior, ese deseo por saber mas.

Pero como persona difícil de rendir, me atreví a parlamentar con vos, unas letras escritas, unas risas entreabiertas, y una sensación de bienestar que acudía al leer vuestras líneas.

Pero todo ello quedo anulado

Desapareció.

Porque cuando os pude escuchar por primera vez…….

Cuando os oí reir……

¿Queréis creer que sois algo bruja?

Como si no definir al placer que simplemente me causa oíros, el sentido del tiempo que desaparece en mi, cuando os oigo, os cuento mi dia a dia, me contáis el vuestro, cuando compartimos nuestras historias pasadas, cuando en alguna ocasión, nos decimos nuestras esperanzas…..

Ahora mis días se llenan o quedan vacíos, si en ellos no ha habido un momento en el que pueda haberos escuchado.

¿Me permitiis que os cuente un sueño?

Una estancia en penumbra, una luz tenue de velas que impregnan de olor el aire, una jarra de bebida, un sofa….

Un sofa.

Vos a un extremo, con las piernas recogidas, yo en el otro extremo con un vaso en las manos, contemplándoos sin cesar y maravillándome por como os reís, por como me contabais aquello u aquello otro, como os ponéis seria ante el relato de una adversidad pasada, y en mi cabeza, solo surge la necesidad de cogeros de la mano y que os acerquéis mas aun.

Vuestra mirada llena de dudas, con mil preguntas queriendo surgir y antes las cuales, solo puedo ofreceros mi sinceridad.

Pasa las horas sin pausa, sin darme cuenta, sin desear que se acabe esta noche.

Me preguntáis en un momento dado cuales son mis pensamientos, y aquí, algo en mi se rompe, porque he de mentiros, no puedo deciros todo aquello que siento dentro de mi, desconozco los términos adecuados y prefiero ser dueño de mis silencios que esclavo de mis palabras, sobre todo si de ellas depende que vuelva a veros.

Pero eso solo es un sueño, una fantasía derivada quizás de un capricho de los dioses, como si no, he tenido el placer de conoceros?.

Conoceros….

¿Sabéis?

En mi historia vital, digamos que existen momentos en los que cierta impavidad y resignación ante un peligro, derivaron en una fama de valentía, de desprecio incluso ante algo tan valioso como la propia existencia.

Pero me encuentro ahora, imaginando un encuentro entre vos y yo, con cien mil dudas ante la posibilidad de si seré del agrado de vuestros ojos.

Y queréis creer que tiemblo?

Montañas ardiendo….

Paredes de montañas escalando…..

Simas negras vaticinando la entrada a un inframundo….

Pies aferrando un trozo de tierra y anunciando que no retrocederia jamas….

Si, he tenido mis momentos, y sin embargo, tengo miedo.

Miedo de defraudaros, de no ser aquel a quien esperáis, dudas sin más.

Se que me alentareis con vuestro animo, con vuestras palabras endulzareis mi pesar, incluso se que añadiríais que quizás seáis vos quien no cumpla mis fantasías e imaginación.

Pero habéis de saber una cosa.

Es vuestra voz la que me perturba y ansió oír cada dia.

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