Por casualidad

Digamos, para que te sitúes en el contexto adecuado, que estas apurando tu ultimo día de descanso, un buen desayuno, un café con leche en una terraza de bar, apurando esos escasos rayos de sol que han ido surgiendo, quizás incluso, si eres de los míos, de los que les gusta sentarse, relajarse y leer, estas casi casi, esperando que el tiempo se ralentice, algo que sabes como imposible, en fin, que estoy súper tranquilo y feliz, cuando en la mesa de al lado escucho… duele escucharse pensar.

No levanto la vista del libro, pero te reconozco que he dejado de leer, la frase me… no se, me impacta, quizás miro disimuladamente hacia donde ha surgido la voz y miro quien ha sido el artífice de semejante frase.

Bueno, ¿sorpresa?, no se, es una chica, mujer de mediana edad, y no me preguntes hasta que se tiene mediana edad, porque no tengo ni puñetera idea, no es una jovencita, pero tampoco una dulce ancianita de pelo canoso, es sencillamente una mujer de edad que no se calcular, vaya sorpresa, y que esta hablando con el móvil.

Vuelvo a mis labores, pero la dichosa frase…duele escucharse pensar…

Y aquí me tienes, paseando o mas bien renqueando con esta rodilla miá que se esta convirtiendo en plastilina, pensando en que me duele mas, si la rodilla o mas bien pensar en la dichosa y puñetera jodida rodilla.

Pero no, no me duele mas la rodilla, me duele escucharme pensar en un momento concreto, en aquel instante que surgió con la sorpresa de quien no se lo espera, las razones que tuviera ella o el en decirte aquello que tanto dolió, y que aun ahora, aun habiendo pasado tanto tiempo, al recordarlo, sigue doliendo por como le escuchaste decírtelo.

Duele escucharse pensar.

Mas bien duele no poder evitar que la memoria sea tan cruel.

Duele que ese solo instante enmascare todas aquellas sonrisas que surgían sin cesar, sin querer, aquellos deseos de caricias que asomaban sin pensarlo, aquel entrecerrar los ojos y solo respirar suavemente…

Duele no poder equilibrar la balanza y al menos quedarnos en igualdad de sensaciones.

Pero incluso este dolor queda disminuido por el tiempo, aquel que nos dice que solo es una parte de todo lo que somos, una pequeña parte si así lo decidimos, una enorme carga si lo dejamos.

Así que, mientras el camino se vaya pronunciando, mientras la memoria no me falle, seguiré pensando, seguiré recordando, me seguiré escuchando de como me di, de como me entregue en ocasiones, sin reservas, todo lo que fui, lo que soy, lo que aun no se que seré, y tal como si fuera un paracetamol, ese dolor por escucharme…disminuye.

Si que es cierto que duele escucharse a uno mismo, pero solo es una parte, una pequeña parte de como me sigo escuchando, como sigo diciéndome en voy alta en mi mismo, de lo que soy capaz aun, de todos aquellos desafíos a los que quiero seguir enfrentándome, en los cuales perderé algunos, otros empatare, y bueno, de vez en cuando he de ganar algún envite ¿no?.

Creo que me dolería mas, sin en lugar de escucharme pensar, lo que hiciera fuera solo eso, no pensar, vegetar en un sinfín de días sin mas objetivo que…ninguno.

Elijo vivir y …

Ya pensare en ello.

6 comentarios en “Por casualidad

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