Un asiento

Como se suele decir…..todo comienza de alguna forma, en un instante se decide, se inhibe uno ante ciertos actos, giramos la vista por no sentirnos culpables, nos mantenemos sordos ante los gritos del piso de enfrente, nos extrañamos por como esta sociedad es cada vez mas apatica y sola.

Ya sabes que me encanta viajar en tren, es un transporte que me relaja el alma, me tranquiliza por decirlo de alguna forma, y su primo mas cercano, el metro, bueno, no es lo mismo, pero en cuanto puedo, intento utilizarlo, sentir como acelera para comenzar un nuevo camino….., ese ir frenando poco a poco al llegar a un nuevo destino….., docenas, quizas cientos de nuevas caras que salen, que entran, que finalizan, que inician, para mi es algo catartico quizas, me gusta realmente.

Ha sido mientras circulaba en ellos, donde han surgido algunos de los relatos que he ido acumulando en mi estantería vital particular, y quizas por ello, hoy toca confesarme.

Solo era un viaje mas, cansado de un dia largo, en mi nuevo trabajo, aquel que me llena tanto de nuevas sensaciones que creia perdidas y en los que la sorpresa surge continuamente, y como en cada viaje que realizo, mi vista sigue sin parar a quienes me rodean, intentando imaginar que pensamientos, que historias han ocurrido en su dia a dia, quien sabe si no tengo enfrente a un bioquimico que esta buscando la formula magistral para la cura de una de esas enfermedades, quien sabe si no esta a mi lado un periodista que lleva en su agenda otro caso de corrupción que desvelar, un tema por cierto, por desgracia que no es muy novedoso, quizas dos asientos mas adelante, la sonrisa que se dibuja en el rostro de esa chica es por el recuerdo de un encuentro breve, intenso, rapido, puro placer, con alguien que nunca hubiera imaginado……..tantas y tantas historias….

Y luego estan los demas, aquellos que no levantan la vista del movil, los oidos tapados con auriculares de mil y una forma diferentes, los que leen libros electronicos, los que leen libros de papel, los que miran a ningun lado y no ven, los demas.

Ha llegado una nueva estacion, bajan unos y suben otros, y en estos ultimos hay una pareja peculiar, distinta si me permites llamarlo asi.

Ella debe tener unos cuarenta, vestido sobrio, sin nada que destaque, el debe tener poco mas de quince años y solo al contemplar su rostro, adivinas que padece el síndrome de Down, no en un grado muy extremo, pero ciertos rasgos estan ahí y al oirlo hablar, bueno, es algo peculiar.

Entiendeme, mi hija trabaja en un comedor con chicos asi, especiales, nunca disminuidos, porque ya habra tiempo en otra ocasión para hablar de quien es mas disminuido, si los que consideramos como tal, o los que somos diferentes a ellos, en fin, tras tiempo de hablar con ella sobre sus alumnos, verla en una ocasión , en una jornada de puertas abiertas, como se relacionaba con elos, como estaban ellos por ella….entiendes porque la considero una mujer muy especial.

Quizas por ello, me altera la sangre ciertos detalles por como nos comportamos los “normales”, porque ves como se abre un espacio entre ellos, hay un asiento libre, tres plazas concretamente, en los que ellos se sientan, la cara fatigada de ella es clara, asi como la cara de preocupación de el, a la que coge amablemente del brazo y le ayuda a sentarse y al girarse el y ver a alguien que necesita el sitio, le señala que se siente, pero ella le dice que no, y tras ver un sitio libre delante de ellos, se sienta, mas tranquila de no tener que estar sin duda, de alguien que quizas podria contagiarle educación, buenas maneras y un corazon mas noble y generoso de lo que sin duda se merece.

Continuamos el viaje y el asiento sigue libre.

El tren esta abarrotado, pero el asiento sigue libre.

A estas alturas de la vida, tal situación no debe de ser nueva para ella, quizas ya se ha hecho una coraza ante los desprecios hechos con sonrisas, quizas solo sea el capitulo diario, de un dia a dia cotidiano, no importa, ella solo tiene ojos para el, veo el orgullo en su mirada, ese gesto para quitarle una mota imaginaria en su camiseta, la mota fantasma que solo las madres ven.

Llevo rato de pie y quizas podria seguir asi hasta el fnal de mi estacion, pero estoy cansado, asi que me siento al lado de el y saco mi libro y comienzo a leer, quizas han transcurrido un par de estaciones cuando noto su mirada fija en en libro y al alzar la mirada veo sus labios leyendo las paginas.

La de ella denota cierta preocupación, quizas porque no seria el primero que demuestra malos modos por un hecho asi.

El no se ha dado cuenta de que lo estoy mirando y sigue leyendo y veo como sus ojos brillan al leer los parrafos, sintiendo aquello que quiso transmitir el escritor.

Es obvio que le pregunto si le gusta y tras la sorpresa de haberlo pillado en un acto, al que su madre le ha avisado sin duda muchas veces, me dice un timido si.

¿De quien es?

Comenzamos una conversación en la que el escucha atentamente como le describo el libro, como se convirtió en libro excepcional, como puede ser que te atrape en sus lineas, como puede llegar a hacerte llorar de emocion, hacerte reir hasta caerte de la silla, a suspirar, le cuento como los libros hacen eso y mas, y como, y en ese momento me dirijo a la señora que se nego a sentarse con el, como nos enseñan a ser mejor personas, mas educados y menos hipócritas.

Quizas he elevado un poco la voz, porque veo ciertas sonrisas complices a mi alrededor, pero no soy muy consciente de ello.

Le pregunto si el lee y me dice que no mucho, cuestion de tiempo y posibilidades, le hago el comentario del libro electronico y ella, me dice que le regalaron uno pero que no puede ponerle libros en el, tema de desconocer como funciona.

Me queda solo una estacion, asi que garabateo en un papel y se lo entrego a el.

Es mi correo, cuando quieras un libro, me lo pides y si lo tengo te lo envio, luego lo instalas en el libro y ya esta, podras leer.

Sus ojos reian ante la posibilidad, los de ella solo eran de lastima por quizas creer que solo era una manera mas de la crueldad con la que , dia a dia, le infligía cieta parte de la humanidad.

Hace ya poco mas de un mes de ello y hoy he recibido un correo……Hola, me gustaria leer a Julio Verne……….creo que le he mandado algo mas de cincuenta libros.

 

 

22 comentarios en “Un asiento

  1. Neus

    Creo que éste es mi texto favorito. Puedo imaginarte en ese vagón. Me has trasportado allí. He podido observar esas miradas. Esa indiferencia. ¿Y sabes lo mejor? Que no has traicionado quién eres y lo que piensas, por el qué dirán.

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  2. elcieloyelinfierno

    Brillante tu entrada! Desmenuzas la apatía de una sociedad acostumbrada a invisibilizar a todo lo diferente; desvergonzada y carente de solidaridad genuina, Mi madre; seguramente como lo ha hecho la tuya, me enseño de niños a que no debía sentir “lastima” por alguien diferente -no le agradaba esa palabra- pero si a ser misericordioso y acompañar a ese alguien cuando lo viera. Sabes como has alegrado a ese joven…no tienes una idea de la luz que le has regalado….Y no te guardes de “levantar” la voz, igual no se avergonzarán al carecer de alma. Un abrazo,

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    1. Tremenda respuesta a un post ya antiguo, no asi la experiencia que vivi, porque asi transcurrio ese dia, y aun hoy, pasado ya un tiempo, sigo recibiendo correos pidiendome algun que otro libro.. y que quieres?, enormemente orgulloso de darselo.
      Gracias por tu comentario.

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  3. Muy bonito relato, es verdad que a veces la raza “humana” tiene todo menos de humanidad. Pero bueno, es una generalizaciòn exagerada, claro que hay gente buena, sensible y que entiende el amor. Saludos y que bueno que has podido proveer al chico de libros, seguro los disfruta.

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    1. EScribo, como muchos otros, de aquello que vives a tu alrededor, en tu dia a dia, y este post nacio de un dia de esos.
      Y a dia de hoy, sigo enviandole libros, porque…¿porque no?, para mi es la diferencia entre una sociedad dormida y ciega voluntariamente y quizas los restos, llamame presuntuoso, escogidos para marcar diferencias.
      Grcias por leer y merecer tu tiempo con tus lineas.

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    1. jajajaja no me tientes no me tientes…pero no hay ningun secreto, en mi caso es no pensar, vomito todo aquello que he vivido o sentido y liuego…miro de ir corrigiendo en la medida que se. no hay nada mas, el resto…es dar las gracias a quienes se sienten atraidos por mis vivencias y leen y comentan.

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