Primera parte

Podria atribuirlo a la falta de practica, de costumbre, vamos, que no es habitual que me ocurra en mi, pero alguna pista podria haber intuido en como estuvimos la noche anterior, aunque creo que deberia hacer una pequeña recapitulacion, porque al fin y al cabo, este es el relato que comenzo con una simple llamada de una amiga, la tipica con la que cualquiera acude y que inicio estos dos dias de sorpresas anunciadas.

¿Cuanto hacia?, quizas fueran solo dos dias, por como nos abrazamos al vernos, pero en realidad, ya hacia un tiempo en que solo nos deciamos por movil, este nuevo aparato al cual odio y quiero por partes diferentes según el dia, asi que, por un momento muy largo, me gusto como me abrazabas, y tras el beso de rigor y dandome las gracias por acudir, nos sentamos en ese aparato maligno y que tanto pudiese que contar en las proximas horas, tu sofa.

Nada del otro mundo, una separacion casi anunciada, reproches por ambas partes, sentimientos escondidos durante tiempo y que florecieron en ese espacio de tiempo, como ya digo nada del otro mundo, como tampoco era nada del otro mundo todo aquello que pudiera decirte que mitigara un poco tu rabia, tus deseos de explicacion, incluso hacerte intentar ver, que parte de ti era consciente o no, de que aquello ya iba a finalizar.

Supongo que fueron mas mis silencios que no mis palabras, ¡que eso espero!, los que motivaran que te acurrucaras y que, por un lado, tonto de mi, comenzase a acariciarte la espalda y ese pelo tan sedoso que tienes, mientras intentaba pensar que no te tenia ahi, un poco mas abajo de mi pecho a una mujer a la cual, siempre crei fascinante y, como no, muy deseable.

Solo oi tu voz al hacerme la pregunta…¿sabes?

Cara de despiste y contraataque verbal logico… ¿el que?

Y ahi comenzo el primer ataque por tu parte, un ataque a traicion, con intencionalidad, con nocturnidad, ya eran cerca de la una de la madrugada, tu rostro acercandose al mio, a la distancia de un papel de fumar y diciendome las palabras de un hechizo…me gusta que me acaricies…

Conservando la cabeza fria, ya que todo mi calor estaba concentrado en un solo punto, solo pude no decir nada y agarrarme a ese brazo de sofa porque creia que me caia, tal fue la sensacion que me provocaste, y he de serte sincero, creia que era posible mantenerme fiel a mi papel de amigo de mucho tiempo, de oyente cuando me lo requerias, de compañero de cines en muchas ocasiones, y supongo que los heroes de la mitologia, quizas algun personaje de libro o de esas peliculas que tanto nos gusta ver juntos, alguno de ellos podria haberse resistido, pero va ser que solo soy un pobre mortal.

Asi que aquí estoy, acariciandote esa espalda, mas lento aun si cabe, mientras tus dedos se enredan en mi pecho, con nuestros rostros casi pegados, intentado adivinar quien de los dos besara primero, supongo que deberiamos recurrir a la photofinish de las carreras de atletismo, porque ha habido empate sin duda, y bueno, el resto…minutos incansables de batallas entre besos y caricias, entre mis manos que intentaban escapar y las tuyas que me sujetaban.

Quizas podria describir aquí, en estas lineas como te movias al acariciarte o como me paralizabas con un simple roce de esos dedos, podria intentar describir como era posible que una caricia durase una eternidad, tanto que me suplicabas que acabara o quizas como era posible que un simple beso tuyo, en mi cuello pudiera causarme que me estremezca de tal forma, que me causase paralisis y me impidiera salir corriendo.

Una larga y casi eterna hora estuvimos jugando a ver quien seria capaz de dar el siguiente paso, ese en el que las ropas desaparecen de forma tan rapida que casi vuelan o bien son retiradas con tanta lentitud que incluso somos capaces de leer las etiquetas con la punta de los dedos.

Y aunque casi, casi pero casi, ocurrio, la estupida, idiota, impresentable e inoportuna, sensatez se me aparecio, y ahi me ves, una mano tuya en mi pecho, la otra guiando a una de las mias para acariciar quien sabe que rincon de tu cuerpo y mis labios pronunciando unas palabras que, para serte sincero nunca crei poder decir…deberiamos parar…

Por suerte la luz no me alumbraba lo suficiente para que vieras como de dificil me costo pronunciarla y algo que me sorprendio fue tu respuesta, un beso suave en mis labios y acto seguido, acurrucarte a mi lado y pedirme que siguiera acariciandote.

Horas de duermevela, despertandome para verte ahi, a mi lado, todo lo cercana que te permite el breve espacio de ese sofa diabolico, viendote con la tenue luz que se filtra por las ventanas, escuchandote respirar tan suave, intentando imaginar que estas soñando y tras ver la hora que es, comienzo la, luego sabre que es imposible, la tarea de intentar levantarme de ese artilugio sin despertarte.

Pero me es imposible.

Preguntas la hora, te ries por el rato que llevamos aquí y te levantas rapido y me aprisionas entre el respaldo y tu cuerpo, tus manos me cogen la cabeza y me preguntas…¿te apetece comer mañana?

Supongo que por motivos de las horas estoy lento, asi que no entendiendo muy bien que me has dicho, parece que hemos inventado el idioma de los susurros, te acercas aun mas, mientras noto como te vas moviendo de cintura para abajo, supongo que para ponerte mas comoda y yo mas nervioso, y me susurras aun mas bajo…¿te apetece comer mañana?.

Asiento con la cabeza, me cuesta pronunciar palabra alguna, intento levantarme de forma algo digna, pero solo consigo caerme contigo en el suelo y estoy riendome, ahora si, con toda mis ganas, mientras te recrimino que llegare tarde a trabajar, algo de lo que replicas con cierto brillo en los ojos, que quizas mañana si que ocurra.

Dejo que mi imaginacion vuele, mientras permanezco en silencio, no sea que mi corazon salga despedido si digo algo, asi que comienzo a colocarme bien la ropa, busco..no se que demonios busco, mientras noto tu mirada divertida y al girarme para intentar una retirada digna, tus brazos se enroscan en mi cuello y me das un beso suave, algo que provoca mi mas primitivo instinto de dejar el pabellon bien alto, asi que soy yo quien se acerca a ti y mientras mis dedos van contandote todas las vertebras de tu espalda, comenzando por la mas alejada de tu cuello y mientras van subiendo tan lentamente como es posible, comienzas a decir…para, para,para…aunque lo atribuyo quizas a que mientras mis dedos estan ocupados, estoy mordiendote muy, muy, pero que muy suavemente todo ese cuello que se me ofrece.

He de irme y mientras inicio el camino por ese pasillo, solo somos capaces de hacer una conversacion banal, que comeremos mañana, quien la hara, a que hora llegare, vamos, de lo mas normal, logica y previsible, dadas las circunstancias, como lo es la hora de abrir la puerta, quedarme unos instantes quieto mientras te me acercas y vuelves a emplear ese beso paralizante y me susurras…no comas mucho, te quiero con hambre mas tarde.

25 comentarios en “Primera parte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s