Playa…arena…

Hay algo curativo en las orillas de una playa, algo así como un aire que huele a sal, un golpe de agua rompiendo en las escasas rocas que acompañan con el murmullo de la arena al ser arrastrada por la corriente, la vista fija en ningún punto concreto… todo esta en movimiento… nada se detiene, ni siquiera todo ese batiburrillo de pensamientos y recuerdos que, sin darte cuenta, te ha llevado hasta aquí.

Tienes la vista fija en la fina linea del horizonte, queriendo ver mas allá, queriendo saber, queriendo romper con las leyes de la naturaleza y ver lo que es imposible, lo que nadie ha conseguido, crees que si sigues insistiendo alcanzaras lo que otros no han podido, los que se rindieron, los que no se atrevieron a seguir, a acumular mas heridas, mas moretones en su alma, mas dolor en cada paso que daban, crees que eres mejor, que mereces mas, que solo quien se atreve lo consigue, y que, por supuesto no podía ser de otra manera, tu no eres como ellos.

¿Estas solo en la playa?.

Porque si giras un poco la vista, si la levantas mas allá del agua que rompe en la arena, el agua que se desliza por entre las rocas, e incluso, si con todo ello, estas con los ojos cerrados brevemente, oirás pasos, pies enfundados en calzados inadecuados para este terreno, pies descalzos que se mojan con miles de gotas que van avanzando, retrocediendo, incansables, oirás quizás esa conversación en voz baja que se dedican una pareja, al igual que tu, creyéndose solos en esta playa, y aun así, sus voces solo susurran al otro, si levantas la vista veras quizás a lo lejos, una silueta oscura enmarcada en este cielo gris que te acompaña en el día de hoy, quizás sentado de la misma forma que tu, mirando a un infinito punto del horizonte.

No estas solo ni cuando deseas estar solo.

Porque si algo has aprendido, es que estar solo no es un momento concreto, es esa sensación que te ocupa cada célula de tu cabeza, indiferente a estar, como ahora crees, solo en esta playa, o como casi siempre que te ocurre, rodeado de compañeros, vecinos, amigos quizás, en un tren, en un paseo simple, en una terraza de bar, porque sentirse solo no precisa de cantidad, solo se necesita sentirlo.

Este sonido te trae recuerdos, llenos de esperanza, de breves caricias soñadas tiempos atrás, de confesiones que dolieron en principio, pero que luego te sirvieron para seguir comenzando otra vez, de algún que otro atardecer afortunado, de esas toallas que nunca te cubrían lo suficiente para evitarte la arena en la espalda, de aquellas manos que conseguían que tuvieras que darte la vuelta para no sentir vergüenza por lo que eran capaces de lograr, simplemente porque te sacudían esa arena, dichosa y pegajosa arena, recuerdos de eternos bocadillos, de neveras cuadradas y parasoles gigantes, te traen recuerdos de paseos, de agua rompiendo entre tus dedos descalzos.

Y ahora estas aquí, sentado en la arena, alternando tu mirada entre el infinito punto del horizonte que nunca encuentras, el agua que avanza arrastrándose por entre la arena, incansable al fracaso, esas gotas de agua que se elevan al cielo, tras golpear con rabia las rocas, miras y miras, cierras los ojos y solo escuchas…

Rumores de pasos que se acercan o alejan, viento que notas en tu rostro, un sube y baja del agua en su combate eterno, la soledad que se aleja de ti, te sientes hermanado con esta agua que rompe contra la roca, con la que se arrastra por la arena, incansable, segura de su fracaso de hoy, pero nunca de la victoria de mañana, indiferente al desaliento, constante en su lucha, porque para ella fracasar no es un propósito, solo es una circunstancia, una pequeña piedra en su camino, que mas tarde o temprano, la añade a su colección de arena, lo que empezó como una piedra, es solo ahora un grano de arena.

No estas solo, porque estas rodeado por todos los rincones de ti de lo mas preciado, lo mas valioso e indestructible del mundo…Tu.

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17 comentarios en “Playa…arena…

  1. Carolina

    La soledad… La que te lleva a ti. Esa es la buena.
    Como no repetir que me encanta como escribes y describes, como nos bañas con el vaivén de tus pensamientos. No dejes de transformar lo que germina en tu interior en palabras. Es bueno para ti y para los que te leemos!
    Y recuerda que en tus momentos de no soledad seguimos también aquí, al otro lado…

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