Mi mochila.

Uno va acumulando, ya sean experiencias, fracasos, dudas…..

Se crean sueños, se despierta uno en la realidad cotidiana…..

Creamos expectativas, reales unas, escasas otras, imaginadas las demas….

Vamos acumulando horas, segundos que transcurren inexorables, vacios en ocasiones, llenos en otras…….

Y asi transcurren la gran mayoria de los instantes que vivimos, sin darnos cuenta que, la mochila vital nuestra, aquella que solo nos pertenece, se va llenando.

En ocasiones, esta tan llena, pero tanto, tanto y tanto, que dejamos de acumular, dejamos de intentar posibles o imposibles, nos convencemos de que nuestro paso poco mas puede aportar o aportarnos.

En otras, y por desgracia, mas frecuente que la anterior, se encuentran esas mochilas del Dechatlon, esas de 5 euros la unidad, aquellas que todo el mundo tiene para no se sabe que momento, incomodas de llevar, con poca capacidad e incluso, y esto es lo mas grave, en un color que ni siquiera nos gusta¡¡¡.

Asi que para ambos, los que creen que ya esta bien, los que creen que el cansancio de las piernas les es razon suficiente para dejar de seguir, los que creen que ya no hay mas accesorios para añadir a esa particular mochila, para los que creen que con una baratilla tienen mas que suficiente, para los que creen que con poca cosa basta, para los que no les incomodan unas cinchas, las que sujetan esa mochila, sean de mala calidad, porque al fin y al cabo, poco van a llevar………para todos ellos he aquí una reflexion.

Advierto que dicha reflexion nacio en el dia internacional del recuerdo.

¿Existe?

Si no existe, deberia.

Es el dia en que recuerdas instantes especiales, dias que surgen de la mochila de la espalda, de los que rebuscas dentro de ella para sacarlos a la luz, de los que maldices porque las dejaste en un rincón porque no querias llevar mas peso, y ahora te lamentas.

Es el dia que te das cuenta que aquello que querias guardar, rompera la cremallera de la mochila que llevas en tus hombros, hombros por cierto, un pelin incomodos, cosas de no estar acolchados como debiera.

Porque al fin y al cabo, se basa en eso, en que nos tendrian que enseñar, en la escuela, en nuestra casa, que esa mochila es especial, que ha de ser fuerte y ligera, grande y comoda, impermeable a la humedad de la soledad, resistente a los vientos de la fortuna, con gran capacidad para la curiosidad, para el deseo de aprender, de descubrir, con grandes bolsillos para tener a mano aquellos recuerdos tan especiales e importantes, con gruesas cinchas que no hicieran cansarnos los hombros por llevarla, con cierres practicos y simples para abrir con rapidez y guardar lo importante.

Somos capaces de comprarnos un movil y colocarle una tarjeta de memoria enorme¡¡¡, tan grande que es muy difícil de llenar, solo para no tener que ir borrando a cada momento, archivos, fotos, videos y que se yo.

Y nuestra mochila……, bueno, ella esta ahí, esperando compartir con nosotros los amaneceres frios de un verano, los calidos anocheceres del invierno, y si vas a decirme que estan al reves……bueno, es mi mochila¡¡, y en ella los guardo asi.

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5 comentarios en “Mi mochila.

  1. Jordi nunca dejas de sorprenderme, estoy de acuerdo debería de existir el día del recuerdo, es una experiencia estupenda poder abrirla y volver a revivir esos momentos en los que has sido tan feliz que te hubiera gustado congelarlos y bueno, quizá peque de ilusa pero a mi me gusta pensar que de cierta forma así es gracias a esa mochila.

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