Vivir

Todos lo sabemos.

Nuestro paso por esta vida es limitada, puede que 50, otros 60, algunos 70, 80, 90 e incluso, y no me atrevo a llamarlos afortunados, puede que incluso alcancen los 100, y aun asi, nos empeñamos en actitudes que presumen que somos inmortales.

Dejamos para mañana las sonrisas que, por cincuenta motivos distintos no hemos dedicado a quien nos apetecia dedicar.

Dejamos para otro dia el salir bajo la lluvia.

Dejamos para otra ocasión el comprarnos ese dulce que nos apasiona.

Renunciamos a sentarnos en el banco a leer o simplemente dejar que ese breve sol de invierno nos caliente el rostro.

Nunca tenemos tiempo.

Lo hare mañana

Otro dia.

Y el tiempo corre, nuestro contrato va acercandose a su finalizacion, aun cuando desconozcamos la fecha, en la que ambas partes, nuestro destino o azar junto con nuestra propia biología, nos diran……se acabo.

Durante un tiempo trabaje para ese sector , cada vez mas numeroso y en ocasiones mal llamado, tercera edad, y digo mal llamado, por algunos de los que tuve el placer de conocer.

¿Tercera edad?

Ni de coña¡¡¡¡¡

Si hay una etapa en nuestra existencia, en la que se encuentran las mayores virtudes y no pocos defectos, es en la juventud, un periodo de edad, que algunos cifran entre los 16 y los 25, pero de la que creo, y muy sinceramente, deberiamos ampliar hasta el ultimo de nuestros dias, porque asi la vi en muchas miradas de aquellos mal llamados tercera edad.

Señoras de 80 años, piropeando a sus medicos, con la ilusion de los recuerdos de tiempos anteriores y con la convicción de que , en dichos tiempos, semejante espécimen no se les hubiera escapado a sus encantos.

Señores de 80 años, piropeando a sus cuidadoras, alabando esa figura que apenas se insinua, recordando el placer que anteriormente les causaba una simple sonrisa, quizas anticipo de tardes y noches, o quizas vidas enteras, dedicadas a complacerlas.

Ellos me enseñaron que nunca es tarde.

No tengo 50 años, tengo 18 y 32 de experiencia.

Es el lema de una camiseta que me regalo mi hija,bueno, tambien me la regalo mi futuro yerno, una de esas pruebas vivientes, mi hija, no mi yerno, de que somos capaces de conseguir verdaderas obras de arte.

No tengo 50 años, tengo 18 y 32 de experiencia.

Asi es como intento mi dia a dia, sabiendo que no corro los cien metros en diez segundos, como antaño, pero que sigo sin miedo de correrlos, que sigo soñando con una cena con Scarlett Johansson, que sigo creyendo en ese viaje que hare al extremo oriente, el libro que escribire y en tantas y tantas cosas.

Por cierto…….

En estas cosas, estos sueños, estas tu.

 

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