Frio

Hace frío.
O al menos eso parece, veo los rostros de la gente al pasar, las manos abrigadas en bolsillos, cuerpos encorvados ligeramente, como si ello hiciera posible que el calor no escapara del interior de ellos.
Me miran, parte extrañados, parte curiosos, he de reconocer que con cierta justicia, mi andar es suave, recto, mi rostro no alberga frío, ni mis manos están ocultas, que locura invade a semejante individuo para que no asuma el frío que hace?.
Desconocen que el motivo ha sido descubrir todos y cada uno de los centímetros que atesoraba un cuerpo largo tiempo soñado, ignoran las horas eternas que he invertido en conocer simplemente el sabor de una parte de esa piel, no seria creíbles decirles que
he acumulado tanta deseo de satisfacerla, que incluso, tras esta noche, aun me queda toda una eternidad para gastar esta ansia que me consume.
Y todo se inicio en un simple beso, ayer, en un simple instante, tras un silencio cómplice me miraste de tal forma!!, me atreví a acercarme, ha mirarte mas allá de donde estabas, a querer conocer que tan suaves prometían ser esos labios…pero no fue así, me limite a acercarme y tras notar que me detenía, me sonreiste, sin mas, solo fue eso, y ahí se desato todo.
Me acerque aun mas a ti, comenzaba a notar como un súbito calor me llenaba el rostro, como mi pulso se paraba, mientras mi corazón se detenia, y al final me atreví.
Te bese, torpe sin duda por el miedo a notar quizás un atisbo de rechazo, pero tus manos me cogieron con fuerza, como me dijiste mas tarde, no querías que escapara!!!! y casi lo hago, pero no, no lo hice y lo que comenzó como un suave beso derivo en una batalla continúa por saber quien de los dos deseaba dar mas placer al otro y quien de los dos se satisfacía con ello.
Tuvimos que parar, aun sin importarnos mas que el uno al otro, aun hay normas para lo que ambos deseabamos , sobre todo en público.
Seguimos en silencio, y mis dedos jugando con los tuyos te dijeron todo aquello que deseaba, quizás fue eso lo que nos empujo a esa habitación, el lugar donde la noche se hizo día y los sueños salieron para hacerse realidad.

Pero sigue haciendo frío.
Sigo paseando, incapaz de dejar de pensar y recordar todos y cada uno de los momentos que he vivido.
Y se que hace frío, noto en esta ocasión, un ligero viento que me acaricia el rostro, cierro los ojos y me viene a la piel el suave roce de tus dedos, explorando, descubriendo,  incluso con el placentero dolor de detenerte cuando deseo que no pares.
Es ahora, al abrir los ojos de nuevo , que sonrio , al recordarte como, en justa venganza, mis dedos te hicieron un mapa de todos y cada uno de tus rincones, y como soy mas rencoroso, lo acompañe con mil y un besos, hasta que te oí gemir sin pausa, hasta que note como se crispaban tus manos , una vez en mis hombros, una vez en mi espalda, una vez enredados en mi cabeza….si, gane esa primera batalla sin duda, pero no se puede confiar uno en las artes de la guerra, sobretodo si a tu lado se encuentra la diosa Marte encarnada en Venus Afrodita.
Porque no hiciste nada mas que levantarte de mi, me miraste desde la altura que te daba ese puesto y al sonreír me me di cuenta que estaba perdido Como pude comprobar mas tarde, no tuviste piedad ninguna, en todas las ocasiones que te rogaba un alto, solo reias, te detenías unos breves instantes para confundirme en la esperanza y retomabas tu batalla particular por conseguir que me rindiera de nuevo.
Curiosa guerra esta que ambos nos enfrascamos, batallas por descubrir quien de los dos se cansaba antes de descubrir cuantos gemidos era el otro capaz de emitir, batallas llenas de altos el fuego, creo que me rindo, ahora me toca a mi, te vas a enterar, y diez frases mas diferentes, pero que todas hablaban de la decisión unánime de los dos de no desfallecer antes que el otro no experimentara una y otra vez que su corazón se detuviera y el cuerpo se tensara.
Este café esta caliente, sorbo a sorbo, voy paladeando su aroma, lentamente, ese calor me llena el estomago, la dulzura amarga del liquido me recuerda a ti, no así la lentitud conque bebí en ti, sediento estaba y no me supe contener hasta no quedar saciado.
Una breve tregua en la noche, manos acercando mas aun, si eso es posible, el cuerpo del uno al otro, manos que recorren lentamente la espalda de uno, que hacen círculos en el pecho del otro, manos que no descansan de acariciar, de apretar incluso para convencerse que es real el cuerpo que esta a nuestro lado, que no es un sueño, manos en suma,que no dejan de decirte que no te alejes mas allá de unos milímetros, que mi piel quiere seguir notando la humedad de la tuya, manos que te recuerdan porque solo con la breve luz de la luna, son capaces de no perderse ningún detalle y recordar donde están todos y cada uno de sus rincones.
Si, quizás sigue haciendo frío, pero recordarte a ti……

……recordarte a ti hace que el frio de la mañana vaya desapareciendo, el sol va surgiendo con timidez al principio pero su calor comienza a recorrerme por la piel, al igual que cierta cantidad de sueño que esta noche anterior me ha sido imposible conseguir, si lo se, es fácil decir que el motivo ha sido tu sonrisa, ese beso inicial, la sorpresa que me causo conocer el tacto de tu piel, tantas y tantas causas posibles!!!!
Pero en realidad no hubo un momento en la noche en el que el sueño apareciera, la curiosidad, el deseo, la sorpresa…..pero sueño no.
Curiosidad por verte, por rozarte, por probarte incluso.
Deseo, bueno, aquí es obvio no decir nada mas, pero si has de saber que fue mas lo que deseaba que sintieras que cualquier otra cuestión.
Sorpresa…aquí si que fue una sorpresa ver que escondía esa sonrisa, es cierto que ya te había visto, playa y demás dejan poco a la imaginacion, pero nada que ver con una breve luz, o una semi oscuridad que en lugar de ocultar, realzaba cada porción de ti.
Recuerdo esos instantes, en los que ambos nos limitabamos a respirar acompasados, peguntandonos por todo lo que nos pasaba por la cabeza, mientras las manos no descansaban y de tanto en tanto , mientras uno escuchaba se entretenía besando parte de lo que tenía a su alcance.
No recuerdo cuando dejamos de  hablar, volvimos a tener curiosidad por el cuerpo del otro, volvimos a entablar nuestra batalla particular, pero en esta ocasión no hubo prisas, el ansia que demostramos anteriormente dio paso a una lenta y gozosa manera en hacer y dejarnos hacer.
Te limitabas a dejarme hacer a un simple ruego mio y ante una indicación tuya, me convertía en un hombre de goma, tal era la sensación que me causaba lo que tus dedos me ocasionaban.
El sol surgió y nos encontró tumbados el uno enfrente del otro, hablando y riendo mientras nuestro pulso se relajaba y hacíamos planes para …….

 

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